Poema inspirado en la lectura " El Dinosaurio " de Augusto Monterroso.

POEMA.

*Una vez yo desperté, y había un dinosaurio junto a mí

mojada cómo una llorona
-sin estrías-
triste, cuelga el sexo entre los muslos ;
creí conveniente
palpar mis dedos
-ya nunca usarán dedal-
hasta levantar mis cejas ;

*¡ Mierda, Dios ! ¡ No has acabado con los dinosaurios aún !

tienen ojos para ver pero no ven
oídos para oír pero no oyen
pero mis manos de puta
buscan sábanas para jugar
y sin saberlo,
besando las mordidas de otros días
-restos fósiles humanos-
vestida de púrpura escarlata
cabalgan al dinosaurio
en el tótem de una gota de viento ;
...et in secula seculorum...

el opio,
tarareando mis gemidos
divide nuestras bocas en mil pedazos
-dinero, ambición, poder, sexo...-
cada orgasmo diferente
y los que siguen, mejor...

... por los siglos de los siglos...