Habían dado las doce en el reloj de cuco del comedor.
Mi "Yo", es otra cuando atravieso desnuda el espejo.
_ ¿ No te vas a vestir?
luego, no tengo miedo.
_ ¿ Me das un cigarrillo?
me escupe su silencio.
_ ¡ No te pido pan!
me clava sus ojos negros con todo su desprecio.
Ahora...
que siento mi memoria como un espejo roto
mi boca llena de alas
alas opuestas al viento
y una mujer que no sabe cuando su piel dejara los relojes muertos.
ahora...
¡grito con todo mi espíritu !
decidida a reducir a polvo los cimientos
y cuando me fusilen
...quizás alguien me ponga un cigarrillo en los labios.

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