En un pedacito de cielo, viven dos palomas blancas
que presas de mis deseos, me enviaron una estrella..
Mi hija, Adriana.
Desde su tierna cuna
fue acariciada por pañales de seda clara
y, acurrucada en mi pecho, fue creciendo
dando vida donde antaño sólo oscuridad reinaba.
Y, a tus diceséis años me dices, que estás enamorada.!!
que tiemblas cuando te mira
que te acaricia el alma
que tu corazón palpita fuerte cuando amanece..
y, al anochecer descansa.
Tengo tanto que agradecerte, chiquita de mi alma..!!.
Por ti, yo fui madre y, aunque por primera vez,
fue la experiencia más grande
la que me hizo mujer.
Fuiste y serás mi niña y, ahora toda una mujer
que se sonroja..al acariciar amor de miel.
Y en la soledad de mis recuerdos, mis ojos se alzan..
agradeciendo a sus abuelos
esas, mis dos palomas blancas
la bendición del cielo
por enviarme...a mi pequeña Gran Dama....ADRIANA.


grasias por darme tantas sonrrisas te amo muñaca de mi corazon